Una experiencia "premium"… pero solo en el precio
Compré la lavadora secadora AEG LWN8E8636F con su "servicio de instalación" de 74€ que en la web indican textualmente como "✓ Integración en el mueble de cocina", pensando ingenuamente que, tratándose de una lavadora de integración, alguien haría algo más que enchufarla y marcharse. Error.
El “servicio de instalación” consiste básicamente en empujar la lavadora hasta el hueco, conectar las mangueras al grifo y al desagüe (como haría cualquier persona con un destornillador y cinco minutos libres) y, eso sí, recordarte con una sonrisa que la puerta de integración o el panel de cocina no entran dentro del servicio contratado. Qué sorpresa, tratándose de una lavadora de integración, ¿verdad?
Así que me tocó a mí realizar todo el trabajo de integración: carpintería, montaje, ajustes… vamos, lo que uno espera que haga el servicio técnico por el que ha pagado 74 € adicionales.
Solicité el reembolso porque, objetivamente, el servicio no se había prestado. Desde Electrolux/AEG me respondieron con la amabilidad justa para decir que no, gracias, y que todo está perfectamente descrito en su letra pequeña (la misma que nadie lee porque confía en una marca “premium”).
Pero lo peor llegó después.
El lavado.
En su programa más “recomendado” y básico —Mix Diario, 30ºC, 1200rpm, solo lavado— la lavadora se dedica a estropear la ropa. No exagero: estampados y serigrafías literalmente borrados, tejidos dañados, incluso prendas con decenas de lavados anteriores en mi vieja lavadora (que nunca dieron problema) quedaron inservibles tras pasar una sola vez por esta “maravilla tecnológica”.
Contacté con el soporte de AEG para buscar una explicación. Tres semanas después (sí, tres), recibí una respuesta tan útil como: “le derivamos al SAT de su zona para que venga un técnico”.
Ni una recomendación, ni una revisión de configuración, ni un mínimo interés por resolver el problema.
Y, curiosamente, su respuesta final llegó justo después de que pasaran los días de desistimiento. Qué casualidad.
En resumen:
- Servicio de instalación poco útil, caro y engañoso.
- Atención al cliente inexistente.
- Lavadora que destroza la ropa.
- Marca que se esconde tras la letra pequeña.
Mi experiencia con AEG / Electrolux ha sido un auténtico despropósito, tanto por el producto como por el servicio postventa.
Una compra que lamento profundamente y que, sinceramente, no recomendaría ni a mi peor enemigo.
1 września 2025
Opinia niezależna